
SAINT PAUL, MN. Por Enrique Kogan – Puros Autos
Un estudio federal sobre accidentes de tráfico reveló que los conductores con solo niños a bordo tenían más probabilidades de ser culpables en accidentes fuera de intersecciones que los conductores con pasajeros adultos.
También se les señalaba con mayor frecuencia como distraídos, incluso cuando no conducían a exceso de velocidad ni bajo los efectos del alcohol. El teléfono ya no es lo único que desvía la atención de la carretera. El asiento trasero cumple la misma función.
Principales hallazgos
Los conductores con solo niños a bordo tenían más probabilidades de ser culpables en accidentes fuera de intersecciones.
- La interacción entre pasajeros causa el 3.55% de todos los accidentes de tráfico en el país.
- El uso de teléfonos móviles aumentó del 3.0% en 2023 al 4.5% en 2024, un incremento del 50% en un año.
El contacto entre conductor y pasajero representa el 3.55% de todos los accidentes de tráfico en el país. Esta cifra no es insignificante si se tiene en cuenta que la conducción distraída en su conjunto causó la muerte de 2,955 personas en 2024 y le costó a la economía estadounidense cerca de 100 mil millones de dólares.
El riesgo de accidente oculto en el trayecto escolar
La mayoría de los reportajes sobre la conducción distraída siguen centrándose en el teléfono móvil. Esto tiene sentido, ya que el uso de teléfonos móviles aumentó del 3,0 % al 4,5 % en tan solo un año, y enviar mensajes de texto incrementa el riesgo de accidente 23 veces.
Sin embargo, el riesgo que supone para los pasajeros el uso del vehículo apenas ha recibido atención mediática, a pesar de que los datos federales lo mencionan claramente.
Para los padres que llevan niños pequeños al volante, la carga se acumula rápidamente. Un niño pequeño llorando en la silla, un bocadillo en el suelo, una pelea entre hermanos, un juguete perdido. Ninguna de estas situaciones es detectada por ningún sistema de seguimiento como lo hace un teléfono. Pero todas ellas desvían la atención del conductor del volante.
Las mismas investigaciones demuestran que algunos pasajeros, de hecho, reducen la tasa de accidentes. Un metaanálisis reveló que los pasajeros adultos pueden actuar como copilotos, alertando sobre peligros, vigilando el tráfico y ayudando al conductor a mantenerse concentrado.
Para los conductores de entre 45 y 65 años, la presencia de un adulto en el asiento delantero representó el factor de seguridad más importante de todos los analizados.
Por lo tanto, el problema no radica en los pasajeros en general, sino en su tipo. Un adulto en el asiento delantero es una ayuda; un niño en el asiento trasero supone una carga.
Un estudio de Levine & Wiss clasifica las distracciones según su impacto en la vida real, y el trayecto al colegio no resulta ser tan seguro como la mayoría de los padres creen. Fuente: Levine & Wiss












