
La artista y activista local Isavela López salió de un tribunal federal el 29 de Junio con un delito menor y una multa de 25 dólares, después de enfrentar cuatro cargos federales debido a su presencia en la primera redada del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) en Lake Street, que ocurrió hace más de un año.
Antes de que comenzara la operación “Metro Surge” a finales de noviembre, agentes del DHS y del ICE realizaron una redada en un restaurante popular, Cuatro Milpas, a principios de junio del año pasado. Cientos de residentes locales llegaron al restaurante, entre ellos López.
“Antes de que todo esto empezó aquí en Minnesota, vi que había una gran militarización, con agentes del ICE y del FBI, en California y Portland. Así que ya intuía que las redadas que esta administración estaba llevando a cabo iban a ser intensas”, dijo López.
Los documentos judiciales afirman que los agentes del FBI y del DHS estaban ejecutando órdenes de registro relacionadas con presunto tráfico de drogas y han negado la presencia del ICE.
Los documentos muestran fotografías de incautaciones de drogas en otros lugares, como Burnsville —donde supuestamente se recuperaron 900 libras de metanfetamina cristalina—, pero no se han presentado pruebas de lo que se encontró en Cuatro Milpas.
La fiscalía alega que López intentó agredir físicamente a agentes federales en varias ocasiones, presentando imágenes fijas de cámaras corporales en las que aparece siendo “contenida” por otros manifestantes. Sin embargo, otras pruebas en video y fotografía de la multitud muestran lo contrario: en varios videos y capturas de pantalla se ve a los agentes tirando de su ropa y inmovilizando contra el suelo, después de que ella cayera de un contenedor de basura sobre el que estaba subida.
“Para ser sincera, después de que todo sucedió no me di cuenta de la gravedad de la situación; actuaba casi por inercia y bajo los efectos de la adrenalina. Pero luego un amigo me envió el video, y fue entonces cuando realmente comprendí lo intensa que había sido la situación”, comentó López. Ella describió sus emociones al momento de ser arrestada, hecho que ocurrió poco después de haber concedido una entrevista apenas unos días antes.
“Sucedió de repente; tres personas se acercaron por detrás”, relató López. “Inmediatamente levanté los brazos, pero mientras lo hacía me tiraron al suelo. Como llevaba una blusa que dejaba el hombro al descubierto, este golpeó el suelo primero y fue entonces cuando empezó a brotar sangre a borbotones”. Lopez afirma que, tanto durante el proceso judicial como en internet, el Departamento de Justicia intentó presentarla como una persona “agresiva”, y considera que hubo motivaciones racistas de por medio.
“No es casualidad que me eligieron a mí de entre todos; fue un caso claro de perfilamiento racial”, dijo Lopez. “Recuerdo que, cuando salió el primer informe, yo estaba en el condado de Sherburne y me vi en televisión. Publicaron un informe diciendo: ‘Hemos detenido a Isabel Lopez en esta redada antidrogas’. Definitivamente siento que necesitaban mi caso para ponerle nombre y un rostro humano tangible a lo que ellos insistían en calificar como un problema”.
Según Lopez, una de las peores partes fue no poder estar físicamente presente para su comunidad durante la operación *Metro Surge*. Al mirar atrás, Lopez comenta que la redada en Lake Street fue una señal de advertencia contundente de lo que las Twin Cities vivirían apenas unos meses después.
“Fue muy duro; a veces sentía como si me tuvieran atada por el cuello, sobre todo porque siguieron posponiendo la fecha de mi juicio”, dijo Lopez. “Creo firmemente que, en el trabajo comunitario, no siempre hace falta estar en primera línea. Hay un papel para cada persona, y por eso empecé a crear *fanzines* con mis amigas”.
Finalmente, la fiscalía ofreció a Lopez declararse culpable de un delito menor a cambio de retirar los cuatro cargos por delitos graves; ella aceptó, a pesar de sus dudas iniciales. Aunque la fiscalía pretendía que cumpliera un año de libertad condicional, el juez consideró que el año que ella ya había pasado inmersa en el proceso judicial era suficiente e impuso una multa de 25 dólares; toda una victoria, teniendo en cuenta que inicialmente se enfrentaba a penas de hasta 20 años por cada cargo.
“Hice todo lo posible para dejarles claro que no compartía la narrativa que estaban difundiendo. Creo que [la sentencia] molestó un poco a la fiscalía”, dijo Lopez.
Una vez cerrado oficialmente el caso, Lopez afirma que se centrará en su arte y su poesía, y agradece a la comunidad que la apoyó durante el último año.
“Tengo raíces muy profundas en ambas ciudades. Estoy realmente agradecida porque todos ellos estuvieron ahí para apoyarme”, dijo Lopez.
“Creo que una gran razón por la que puedo seguir adelante y hablar de estas cosas es gracias a ellos. Es porque todo esto es más grande que yo.”
















