
Minneapolis, Mn
En este ‘Juneteenth’, la festividad que marca este viernes el fin de la esclavitud en EE.UU.-, el papel de los afroamericanos en la independencia y fundación del país se pone en relieve en Filadelfia, el corazón de la Revolución estadounidense, donde se entrecruzan los relatos heroicos y los esfuerzos por visibilizar ese legado.
“No debemos dejar que se borre la historia, porque hace 250 años los padres fundadores iniciaron una promesa de país que tenemos que completar”, dijo a EFE Heidi, parte de un grupo de voluntarios que ofrece información sobre las personas esclavizadas en la antigua residencia presidencial de George Washington.
Carpeta en mano y con voz suave, casi ahogada por el ruido de los turistas, la mujer comenzó a leer textos que aparecían en paneles dedicados a contar las historias de Moll, Christopher Sheels, Hercules, Richmond, Ona Judge, Austin, Giles, Paris, y Joe, además de reflejar y poner en contexto el complejo y “sucio negocio de la esclavitud”.
Los textos, retirados por orden de la Administración del presidente, Donald Trump, en una polémica decisión rechazada por las autoridades locales, no han sido restituidos en su totalidad a pesar de una orden judicial emitida por una jueza que considera que el
Gobierno no puede reescribir ni “borrar” la historia mediante cambios unilaterales.
“Si hablamos de patriotismo y de celebrar el nacimiento de nuestra nación, la historia de estas nueve personas esclavizadas que vivieron y trabajaron aquí merece ser recordada, porque ellos también conforman la identidad estadounidense”, insistió Heidi.
Una Revolución diversa
En Filadelfia, donde en julio de 1776 se adoptó la Declaración de Independencia y luego se firmó la Constitución estadounidense, la huella de la comunidad afroamericana es tangible.
Antes de que estallara la guerra independentista (1765-1789) vivían aproximadamente 2,5 millones de personas en la Norteamérica británica, de ellas unas 500.000 – una de cada cinco- eran de ascendencia africana, explicó a EFE Adrienne Whaley, directora de Educación y Participación Comunitaria del Museo de la Revolución Estadounidense en Filadelfia.
“Por ello, es absolutamente crucial que contemos esas historias puesto que, sin ellas, nuestra comprensión de la Revolución estaría incompleta”, advirtió Whaley durante un recorrido por la exhibición central de la institución, que preserva y cuenta la historia de la fundación de EE.UU. a través de relatos y artefactos auténticos de sus protagonistas.
Mediante muestras inmersivas y una colección invaluable, el visitante puede hilar las causas que llevaron a la ruptura con los británicos, los largos años de la guerra y la influencia duradera de los ideales de los rebeldes de Washington, entre ellos los de cientos de hombres y mujeres afroamericanos que también soñaban con la libertad.
En sus salas se puede aprender sobre destacados miembros del Ejército Patriota, donde jugaron un papel crucial como soldados, espías y guías, muchos bajo la promesa de ser libres. También se cuenta como otros decidieron apoyar a los “casacas rojas” -soldados británicos que lucharon contra los independentistas-, también con la esperanza de emancipación.
Una firma muy especial
Uno de estos objetos, entre los preferidos de Whaley, es un libro de Phyllis Wheatley de 1773, el primer volumen de poesía publicado por una mujer afroamericana. Originaria de África Occidental, la escritora llegó a las costas norteamericanas en un barco de esclavos y fue comprada por una familia que le enseñó a leer y escribir.
Para la historiadora, este texto es el “resultado de todas esas experiencias” y la resiliencia de Wheatley. “Pienso en ella afirmándose en su propia fuerza y autonomía, en aquel momento en que Phyllis tomó su pluma, la sumergió en el tintero y firmó el libro con su nombre (…) Es algo realmente extraordinario”, aseguró.
Un festivo para conmemorar el fin de la esclavitud
Según Whaley, “es realmente emocionante poder resaltar las historias de personas de ascendencia africana y sus aportes”, ante el ‘Juneteenth’ o Día de la Emancipación, celebrado cada 19 de junio, en recuerdo de la misma fecha de 1865 cuando los esclavos de Texas celebraron su libertad después de la guerra de Secesión.
El expresidente demócrata, Joe Biden, lo promulgó en 2021 como feriado federal para conmemorar el día en el que EE.UU. se libró de la “mancha moral de la esclavitud”.
“Comprender el pasado es de vital importancia para nosotros como nación mientras avanzamos hacia nuestro futuro”, insistió Whaley.

















