
MINNEAPOLIS, MN.
En la noche del jueves 10 de septiembre, Minneapolis se puso de gala al recibir la edición número 39 de los Premios de la Fundación de la Herencia Hispana, una celebración que, en esta ocasión, trasladó su sede de Washington, D.C., al Orchestra Hall de Minneapolis.
La ocasión fue especial: la Fundación otorgó el Premio Humanitario 2026 al pueblo de Minnesota, un reconocimiento recibido por un amplio grupo de colaboradores y un comité local que, como parte de esta celebración, organizó además una serie de encuentros relacionados con negocios, educación y liderazgo en las Ciudades Gemelas.
Y es que el reconocimiento no solamente estaba dirigido a quienes estaban presentes en el Orchestra Hall, sino también a todos aquellos que, desde distintos espacios y a través de los años, han contribuido a construir la historia de la comunidad hispana en Minnesota.
Esta también fue una reunión de voces y líderes. Previamente, una sesión especial para medios de comunicación permitió ver desfilar a algunas de las grandes figuras de la noche, también acreedoras a reconocimientos. Artistas y líderes que han dedicado su trabajo, talento y pasión al empoderamiento y la representación de una creciente población hispana en Estados Unidos compartieron sus historias en la concurrida alfombra roja.
Mon Laferte, Ximena Sariñana, Oscar D’León, Los Tigres del Norte y Julián Castro, entre otras personalidades, ofrecieron testimonios sobre sus trayectorias, sus misiones y el papel que la comunidad hispana continúa desempeñando en Estados Unidos.
Mientras tanto, en el vestíbulo principal del Orchestra Hall, una amplia y energizante reunión congregaba a decenas de líderes latinos. Era una oportunidad para reencontrarse, compartir experiencias y reafirmar una visión común de trabajo en favor de sus comunidades. Empresarios, profesionales de la educación, representantes corporativos y líderes de organizaciones comunitarias convergieron con alegría y anticipación ante lo que sería una gran noche.
“Soy un Inmigrante”
“Soy un inmigrante”, mostraba en una pancarta Antonio Tijerino, director ejecutivo de la Fundación de la Herencia Hispana, quien dio la bienvenida a los asistentes. Tijerino recordó la historia y el arraigo de la Fundación y de estos premios, además de ofrecer contexto sobre la importancia social y económica de la población hispana en Estados Unidos, tanto en el presente como en el futuro del país.
Entonces, el escenario del Orchestra Hall se preparaba para la bienvenida musical.
Y quién mejor para comenzar que Los Tigres del Norte, quienes, con la experiencia y fuerza que los años y el éxito les han otorgado, ofrecieron al público una pieza que ilustraba magníficamente el espíritu de la reunión: “La Jaula de Oro”. El clásico habla de la experiencia de un inmigrante, del proceso de adaptación a una nueva sociedad y, al mismo tiempo, de la defensa de la propia identidad. Una canción que, en una noche dedicada a celebrar la herencia hispana, encontró un contexto particularmente apropiado.
Servicio Público y Compromiso.
Llegó entonces el momento de reconocer a Julián Castro, importante líder político a nivel nacional, quien recibió el Premio al Servicio Público. Castro compartió con los presentes parte de su trabajo y habló sobre algunas de las consecuencias de la operación Metro Surge, así como de sus esfuerzos legales relacionados con el caso de Liam Cornejo Ramos, un niño de apenas cinco años que fue arrestado junto a su padre y llevado a una prisión en Texas. Su participación recordó que el liderazgo también puede significar utilizar una posición de influencia para acompañar y defender a quienes atraviesan momentos difíciles.
Mucho mas por llegar en la sesión musical. Videos testimoniales de entre cuatro y siete minutos mantenían conectada a la audiencia con el evento, sirviendo como preámbulo para cada una de las premiaciones. Recordemos que esta era también la grabación de un especial para la cadena PBS.
La música continuaba y daba paso a una melodía dulce y contagiosa.
Una orquesta de cámara acompañó a Ximena Sariñana, quien recibió el Premio a la Música de la noche. Sariñana agradeció profundamente a la Fundación por el reconocimiento y habló sobre sus orígenes y las motivaciones que la han llevado a mantenerse en la escena y continuar creando música.
Uno de los videos testimoniales relató también la historia de la cantante chilena Mon Laferte, quien, a pesar del éxito alcanzado en su país natal, emigró a México en busca de nuevas oportunidades y de un espacio para desarrollar aun más su carrera artística. Y vaya que lo logró.
Laferte mostró gran energía en su presentación, interpretando una melodía que reflejó el estilo que la ha distinguido y que permite que su voz destaque con intensidad. Su participación tuvo además un momento espontáneo y simpático ante la falta de teleprompter. Después del pequeño tropiezo, la artista logró retomar el hilo y conectar nuevamente con la audiencia para agradecer a la Fundación por el reconocimiento. Mon Laferte recibió el Premio a la Justicia Social, en reconocimiento a su trabajo y a su defensa de causas relacionadas con los derechos humanos, las mujeres y la justicia social.
Una leyenda que sigue celebrando la vida
La noche ya no era tan joven, pero la experiencia y las vueltas de la vida también traen consigo la alegría de seguir celebrando cada día. Eso fue precisamente lo que Oscar D’León mostró tanto en la alfombra roja como sobre el escenario. El cantante venezolano recibió el Premio Leyenda y demostró una vez más su capacidad para conectar con el público.
Siempre alegre y positivo, D’León hizo un recorrido por su vida, por las personas que admira y por las canciones que han sido éxitos propios y de otros grandes artistas de la música latina. Su presentación fue también un viaje por países y culturas que comparten una historia musical: México, Puerto Rico, Cuba y, por supuesto, Venezuela, su país natal, al que dedicó especialmente el reconocimiento en estos días de incertidumbre para la nación sudamericana.
Llegó entonces el turno de la música urbana.
Eladio Carrión llevó al escenario dos temas en el estilo del reguetón, esta vez acompañados finamente por la orquesta de cámara. Sus canciones, con mensajes de superación y progreso, acompañaron el reconocimiento que recibió como Premio Inspiración. Su participación con temáticas de dinero y progreso representó también a una nueva generación de artistas latinos que continúa ampliando las formas de expresión de nuestra comunidad.
Y llegó nuevamente el turno de Los Tigres del Norte.
Era el cierre de la noche y, una vez más, la agrupación eligió una canción que parecía hecha para el momento. “Somos Más Americanos” aborda la experiencia de los inmigrantes indocumentados y cuestiona la utilización del término “invasor” para describir a quienes llegan a Estados Unidos. Su verso más conocido resume una perspectiva que ha acompañado a generaciones de inmigrantes: “Yo no crucé la frontera, la frontera me cruzó.”
En Minneapolis, en una noche dedicada a reconocer la herencia hispana, el mensaje encontró un significado especial.
Porque Minnesota también ha sido construido por inmigrantes. Por personas que llegaron desde otros países, por quienes encontraron aquí nuevas oportunidades y por las generaciones que hoy continúan construyendo sus propias historias.
Los Premios de la Herencia Hispana son considerados uno de los reconocimientos más importantes otorgados a latinos por latinos. Los premios fueron establecidos en 1988 y forman parte de la celebración nacional del Mes de la Herencia Hispana en Estados Unidos, con el apoyo de numerosas instituciones nacionales que sirven a la comunidad latina.
Esta vez, la celebración llegó a Minneapolis. Y durante una noche, artistas, empresarios, educadores, líderes comunitarios y representantes de distintos sectores se encontraron bajo un mismo techo para celebrar algo que todos comparten: una herencia que continúa creciendo y aportando a Minnesota y a Estados Unidos. Una noche de música, reconocimiento y encuentros. Pero, sobre todo, una noche para recordar que las historias de nuestra comunidad siguen escribiéndose todos los días, aquí mismo, en Minnesota. Comienza así, el Mes de la Herencia Hispana.
Una reseña escrita por Gustavo Mancilla.

















