
MINNEAPOLIS, MN
Un agente de ICE, acusado de disparar contra un inmigrante y mentir sobre lo ocurrido durante un operativo migratorio en Minneapolis, fue puesto en libertad este jueves en Texas, luego de que un juez federal se negara a ordenar a este estado su extradición, según informó el New York Times.
Christian Castro enfrenta cargos en Minnesota por agresión y por denunciar falsamente un delito en relación con un operativo ocurrido el 14 de enero, cuando disparó contra el inmigrante venezolano Julio Sosa Celis, de 24 años.
Castro había permanecido detenido desde mayo, tras ser localizado por agentes estatales de Texas y de la Oficina de Investigación Criminal de Minnesota (BCA, por sus siglas en inglés), días después de que se presentaran cargos en su contra.
Las autoridades de Minnesota habían solicitado su extradición desde su arresto, pero el gobierno de Texas no había dado respuesta a la solicitud, que debía tramitar en un plazo de 90 días o el prisionero quedaría libre.
La semana pasada el fiscal general de Minnesota, Keith Ellison, presentó una demanda contra el estado de Texas y su gobernador, el republicano Greg Abbott, para exigir la extradición, alegando su temor a que Castro fuera liberado y huyera a México.
Pero un juez federal se puso del lado del estado de Texas al señalar que Minnesota no había demostrado que el gobernador Abbott hubiera actuado indebidamente al demorar la tramitación de la solicitud de extradición.
El jefe del Departamento del Alguacil del condado de Cameron, Manuel Treviño, informó que Castro fue liberado en la mañana, según reportó el periódico neoyorquino.
El caso ha puesto de relieve nuevamente el enfrentamiento entre los estados de diferente color político, Texas, un fiel aliado del Gobierno del presidente Donald Trump y su política migratoria, y Minnesota, de tendencia demócrata.
Sosa fue una de las tres personas que recibieron disparos de agentes de ICE durante la denominada operación ‘Metro Surge’, en la que el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump, desplegó a cientos de agentes migratorios en Mineápolis, lo que provocó fuertes enfrentamientos con la población civil.
Las otras dos víctimas, Renée Good y Alex Pretti, ambos ciudadanos estadounidenses, murieron por disparos de agentes migratorios.






















