
MINNEAPOLIS, MN
Minneapolis está en vilo tras dos tiroteos masivos en menos de 24 horas que dejaron más de una docena de personas heridas en campamentos de personas sin hogar y cerca de una concurrida estación de transporte público.
Los incidentes, ocurridos a principios de esta semana, han reavivado la preocupación de la comunidad por la seguridad y la capacidad de la ciudad para proteger a los residentes vulnerables.
El primer tiroteo ocurrió cerca de Lake Street y la I-35W, hiriendo a cinco personas. Horas después, se desató un tiroteo en un campamento en Lake Street y 28th Avenue South, donde ocho personas más resultaron heridas, cuatro de ellas de gravedad. La policía continúa investigando si los ataques están relacionados.
Para muchos, la violencia es un recordatorio esclarecedor de los riesgos que enfrentan las personas que viven en campamentos. Los vecinos temen que los tiroteos se extiendan a las calles aledañas, mientras que los defensores de derechos humanos enfatizan la intersección entre la falta de vivienda, la seguridad pública y la escasez de servicios sociales.
Los líderes de la ciudad respondieron con rapidez, ordenando el desalojo del campamento una vez que la policía concluyó la investigación. Las autoridades señalaron que el sitio había suscitado preocupaciones de salud y seguridad desde hacía tiempo, pero que seguía en pie con la autorización del propietario.
Lo cierto es que ya no podemos ignorar el peligro.
La ciudad está trabajando con equipos de extensión comunitaria y albergues para reubicar a los residentes, enfatizando que el objetivo no es el castigo, sino la protección. Aun así, los defensores de la vivienda advierten que las deportaciones a menudo desplazan los problemas en lugar de resolverlos.
El alcalde y los concejales también señalaron que la delincuencia violenta en general disminuirá drásticamente en 2025, con robos, robos de vehículos y lesiones por arma de fuego que muestran descensos de dos dígitos. Sin embargo, admitieron que los tiroteos de alto perfil eclipsan las estadísticas y alimentan el miedo.
“Las cifras no alivian el dolor de una comunidad después de un tiroteo masivo”, dijo un concejal. “La gente necesita sentirse segura en sus vecindarios”.
Los líderes comunitarios presionan tanto para la estabilización inmediata como para la inversión a largo plazo en programas de vivienda, salud mental y prevención de la violencia. Sin soluciones más profundas, advierten, el ciclo de campamentos y violencia persistirá.
“Retirar las tiendas de campaña no es lo mismo que resolver el problema de las personas sin hogar”, dijo un defensor. “Si queremos calles más seguras, también debemos crear vidas más seguras”.
Mientras continúan las investigaciones, la ciudad enfrenta el desafío de restablecer la calma y al mismo tiempo abordar las causas fundamentales que dejan a los más vulnerables expuestos a la violencia.














