
MINNEAPOLIS, MN
Los Minnesota Timberwolves lograron una victoria tan necesaria como alentadora la noche del lunes, al imponerse con autoridad por 108-83 a los Golden State Warriors en el Target Center. El triunfo puso fin a una dolorosa racha de derrotas consecutivas y ofreció un respiro a un equipo que venía atravesando semanas complicadas, tanto dentro como fuera de la cancha.
El partido tuvo un contexto particular, ya que ninguno de los dos equipos contó con sus principales figuras. Minnesota jugó sin Anthony Edwards, mientras que Golden State tampoco presentó a estrellas como Stephen Curry y Draymond Green. Aun así, los Timberwolves supieron aprovechar la oportunidad y dominaron el encuentro de principio a fin, mostrando intensidad defensiva y un ataque equilibrado.
Rudy Gobert fue una de las grandes figuras del encuentro, controlando la pintura con 15 puntos y 17 rebotes, marcando la diferencia en ambos costados de la cancha. Julius Randle lideró la ofensiva de Minnesota con 18 puntos, mientras que Donte DiVincenzo aportó 15 puntos y ocho asistencias, demostrando su importancia en la rotación. Desde el banquillo, Bones Hyland brindó un impulso clave con 17 puntos, reflejando la profundidad del plantel.
Para los Warriors, fue una noche difícil. Con un equipo corto de rotación, Golden State tuvo serios problemas ofensivos y nunca encontró ritmo. Quinten Post fue el máximo anotador con 13 puntos, mientras que Gui Santos registró un doble-doble, aunque insuficiente para competir.
Más allá del marcador, esta victoria representa un punto de inflexión para los Timberwolves.
Cortar una racha prolongada de derrotas devuelve confianza, fortalece al grupo y confirma que el equipo puede responder incluso sin sus estrellas. De cara a los próximos partidos, Minnesota espera que este triunfo sea el inicio de una recuperación sostenida y un impulso clave para volver a competir con ambición en la temporada.














