
DENVER, CO
Los Minnesota Timberwolves vaciaron el tanque el jueves por la noche, realizando uno de sus esfuerzos más aguerridos de la temporada, pero finalmente se quedaron cortos en un 142–138 en tiempo extra a los Denver Nuggets en un enfrentamiento navideño de alto octanaje.
Minnesota parecía estar contra las cuerdas al final del tiempo reglamentario, perdiendo por dos dígitos a mediados del último cuarto. En lugar de desfallecer, los Timberwolves respondieron con urgencia y convicción, impulsados por una actuación explosiva de Anthony Edwards. El base All-Star atacó sin descanso, anotando tiros difíciles desde todos los niveles e inyectándole vida a un equipo que se negaba a rendirse.
El momento más importante de Edwards llegó en los últimos segundos del tiempo reglamentario, cuando encestó un triple profundo para adelantar la bocina y forzar la prórroga, silenciando al público de Denver y coronando una remontada impresionante. El tiro culminó una remontada furiosa que remontó una desventaja de 15 puntos y devolvió el impulso a Minnesota.
Los Timberwolves llevaron esa energía al tiempo extra, abriendo el periodo extra con una racha dominante que les dio brevemente el control. Sin embargo, Denver se estabilizó gracias a la brillantez de Nikola Jokić, quien dictó el partido con anotaciones, pases y aplomo en los momentos clave. Los Nuggets remontaron metódicamente, aprovechando la línea de tiros libres y anotando canastas oportunas para recuperar la ventaja.
Las posibilidades de Minnesota se vieron afectadas cuando Edwards recibió su segunda falta técnica y fue expulsado al final del tiempo extra, dejando a los Wolves sin su motor ofensivo en los instantes finales. A pesar de un último esfuerzo, la ejecución de Denver en la recta final fue suficiente para sellar la victoria.
Edwards terminó con una noche de anotación dominante, mientras que Julius Randle proporcionó un fuerte golpe secundario y Jaden McDaniels aportó un valioso juego de dos vías. Aun así, los Wolves tuvieron dificultades desde larga distancia y no lograron generar suficiente ofensiva una vez que el partido se complicó en la prórroga.
Aunque el resultado fue doloroso, Minnesota salió de la cancha con mucho que mejorar. Contra uno de los equipos de élite de la NBA, los Timberwolves demostraron resiliencia, serenidad y una actitud de no rendirse: cualidades que no siempre se reflejan en el marcador, pero que a menudo definen una temporada.
Los Wolves buscarán llevar esa lucha a su próximo enfrentamiento mientras continúan navegando en una carrera competitiva en la Conferencia Oeste.
















