
MINNEAPOLIS, MN
El kratom, el extracto herbal que se ha ido introduciendo discretamente en todo tipo de bebidas, desde las bebidas para el bienestar hasta las populares “bebidas para concentrarse” como Feel Free Classic, se ha convertido en el último remedio natural que divide a Estados Unidos. Sus partidarios lo aclaman como un salvavidas vegetal que alivia el dolor y alivia la abstinencia de opioides. Mientras tanto, sus críticos afirman que es una trampa.
Se estima que 1,7 millones de estadounidenses consumieron kratom en 2021, según una encuesta nacional de la Administración de Servicios de Abuso de Sustancias y Salud Mental. Sin embargo, la DEA aún lo clasifica como una “droga y sustancia química preocupante”. A pesar de esta inquietante frase, el kratom sigue siendo legal en la mayoría de los estados; a menudo se vende junto a las bebidas energéticas en gasolineras o en elegantes tiendas online.
Una encuesta realizada a 3003 personas por Renaissance Recovery , una asociación nacional de centros de tratamiento de adicciones y salud mental, revela que el 57 % de los habitantes de Minnesota desea la prohibición total del kratom (en comparación con el promedio nacional del 43 %). La mayor oposición proviene de Hawái, donde un notable 83 % de los residentes afirma que querría que los legisladores estatales lo prohibieran. Delaware, por otro lado, es el estado más permisivo, aunque incluso allí, uno de cada diez apoyaría una prohibición estatal.
¿Cómo debería regularse el kratom?
Los habitantes de Minnesota no parecen ponerse de acuerdo sobre cómo manejar la planta. Al preguntarles cómo debería regularse el kratom, las opiniones se dividen según los principios morales habituales:
- El 30% dijo que hay que tratarlo como el tabaco, con límites de edad y advertencias sanitarias.
- El 26% dijo que le gusta el alcohol: sólo vendedores autorizados, sin marketing dirigido a jóvenes.
- El 43% afirmó que debería administrarse sólo con receta médica y bajo supervisión médica.
Riesgo percibido
En comparación con el alcohol o el tabaco:
- El 15% cree que el kratom es más seguro.
- El 59% piensa que es igual de arriesgado.
- El 26% dice que es más peligroso.
Esa cifra media —casi seis de cada diez— sugiere que, para la mayoría de las personas, el misterio del kratom ha desaparecido. Ya no es una alternativa exótica, sino otro vicio en el armario.
Cómo la gente se enteró por primera vez – Las redes sociales parecen estar impulsando su ascenso:
- El 21% se enteró por primera vez a través de personas influyentes.
- Otro 21% a través de amigos o familiares.
- 7% a través de médicos o fuentes médicas.
- 16% a través de la cobertura de noticias.
- Y un considerable 35% admite que nunca ha oído hablar de ello.
Límites de edad y restricciones en las tiendas
La mayoría de los habitantes de Minnesota coinciden en que el kratom no debería ser una opción descabellada. Casi tres cuartas partes (73%) creen que debería seguir las mismas normas que el alcohol, lo que significa que su venta debería restringirse a mayores de 21 años. Otro 68% cree que no debería venderse en lugares donde los niños puedan verlo fácilmente, como gasolineras o tiendas de conveniencia. Incluso entre quienes están abiertos a los posibles beneficios del kratom, existe una clara sensación de precaución: un instinto paternal que los mantiene a distancia.
Conciencia de los padres y riesgos de los adolescentes
Al preguntarles qué tan seguros están de que los padres realmente entiendan qué es el kratom o cómo funciona, solo el 15 % dijo tener mucha confianza, mientras que el 23 % mostró cierta confianza. El resto expresó dudas: el 30 % dijo no tener confianza y el 32 % admitió que los padres probablemente no tienen ni idea. No es de extrañar, entonces, que casi dos tercios (65 %) crean que el kratom se perfila como “el próximo vapeo” para los adolescentes, una reputación que ningún producto emergente de bienestar quiere ganarse.
Kratom vs. analgésicos recetados
¿La gente usaría kratom en lugar de un medicamento recetado si fuera más barato o más fácil de conseguir?
- El 31% dijo que sí.
- El 50% dijo que no.
- El 19% respondió que no aplica.














