
MINNEAPOLIS, MN. Por Mike Moen
Las agencias gubernamentales en Minnesota enfrentan nuevos llamados para intensificar el monitoreo del robo de salarios como nuevo informe dice que en la ciudad más grande del estado, proyectos como complejos de viviendas se están construyendo a espaldas de trabajadores explotados y los expertos dijeron que hay herramientas para garantizar el cumplimiento.
El grupo de expertos North Star Policy Action recopiló hallazgos que demuestran que, a pesar de los esfuerzos para combatir el robo de salarios, este es un problema común en esta región. Los autores reconocieron el mérito de las autoridades estatales y de Minneapolis por mejorar las protecciones, pero señalaron que las medidas son demasiado reactivas.
Sotero García, un trabajador de la construcción de Minnesota, compartió a través de un intérprete su experiencia con el robo de salario, a la luz de las últimas investigaciones.
Dijo que al principio le pagaban poco por el proyecto, pero luego el jefe dejó de pagarle y puso mil excusas: que no recibía los cheques que debía y que no podía pagarles a los trabajadores. Y así fue durante un tiempo.
El informe reveló que el 23% de los trabajadores de la construcción de Minnesota están mal clasificados o reciben pagos en negro, la cifra más alta entre los estados analizados. Esta primavera, la fiscalía del condado de Hennepin anunció que un proyecto en Minneapolis resultó en la primera condena por robo de salario en la historia del estado. La nueva investigación recomendó a los funcionarios locales intensificar la investigación mediante la concesión de permisos como medida preventiva.
Aaron Rosenthal, director de investigación de North Star y autor del informe, afirmó que, incluso con el fortalecimiento de las leyes contra el robo de salarios, los trabajadores aún tienen una carga excesiva para denunciarlo. Señaló que es difícil convencer a los trabajadores de la construcción no sindicalizados, muchos de los cuales son inmigrantes, debido al temor a represalias, lo que refuerza la importancia de abordar el problema desde el principio.
“En esencia, se trata de garantizar que, antes de iniciar un proyecto, los desarrolladores hayan acordado ciertos requisitos”, enfatizó Rosenthal.
Argumentó que no debería ser una cuestión de recursos y que los sistemas existentes pueden convertirlo en una prioridad.
Rosenthal mencionó un ejemplo en Texas, donde la ciudad de Austin cuenta con un programa para incentivar a los promotores inmobiliarios a adoptar normas laborales justas a cambio de una aprobación más rápida de los proyectos. El informe North Star se elaboró con la ayuda de la organización local de trabajadores, CTUL.


















