
Tres adultos y cuatro menores de edad fueron arrestados la madrugada del sábado 24 de octubre tras un presunto robo en la Basílica de Saint Mary, uno de los templos católicos más emblemáticos de Minneapolis.
La policía respondió poco antes de la 1 a. m., luego de que una empresa encargada del monitoreo de seguridad llamara al 911 para reportar que alguien había ingresado ilegalmente al edificio. Los agentes llegaron al lugar y detuvieron a siete personas.
Los sospechosos enfrentan posibles cargos relacionados con robo en un establecimiento comercial, invasión de propiedad y huida de la policía a pie. Los tres adultos fueron ingresados en la cárcel del condado de Hennepin, mientras que los cuatro menores fueron procesados por la unidad juvenil de la policía y posteriormente liberados. La investigación continúa bajo la dirección de esa unidad.
La iglesia reportó daños materiales y esperaba recibir una estimación de los costos de reparación el lunes. Hasta el momento, las autoridades y la administración del templo no han detallado públicamente la magnitud de los daños ni confirmado si hubo objetos robados.
El incidente ocurre mientras la basílica atraviesa un amplio proyecto de renovación, valorado en aproximadamente 50 millones de dólares, cuya finalización está prevista para marzo de 2027.
El caso también se produce en un contexto de preocupación por los ingresos no autorizados a edificios religiosos y otras propiedades en Minneapolis. En agosto, responsables de la iglesia católica Holy Cross denunciaron varios intentos de ingreso y daños a puertas y ventanas. La policía había señalado entonces un aumento de incidentes relacionados con la tendencia conocida como *urban exploring*, en la que algunas personas ingresan a espacios restringidos y comparten imágenes en redes sociales.
Por ahora, no se ha confirmado que el incidente en la Basílica de Saint Mary esté relacionado con esos casos anteriores. Tampoco se ha establecido públicamente el motivo del ingreso.
El padre Ralph Tabot, párroco y rector de la basílica, agradeció a quienes contribuyeron a resolver la situación y a los miembros de la comunidad que expresaron su preocupación. La investigación policial continúa.


















