
Por Luis Garcia Morales
A los líderes del Partido Demócrata y del Partido Republicano:
Escribo estas líneas desde la profunda convicción de que Estados Unidos se encuentra en una encrucijada histórica. No hablo como un espectador pasivo, sino como un ciudadano que observa con asombro y dolor cómo el tejido de nuestra República se tensa entre dos extremos que amenazan con desgarrarlo. Estamos viviendo un momento de transición donde el éxito de un proyecto nacional no debe ser el funeral de nuestros derechos individuales ni de nuestra seguridad constitucional.
Al Partido Demócrata: La Anatomía de una Traición Ideológica
Es imperativo que ustedes enfrenten la realidad del daño que han causado al alejarse de los valores fundamentales de esta nación. Bajo su dirección, el partido ha dejado de ser una fuerza de equilibrio para convertirse en una facción radical inclinada hacia una izquierda extrema con rumbo claro al comunismo.
La Erosión del Orden Social: Han sustituido el imperio de la ley por una ingeniería social que solo produce decadencia. Al promover políticas de fronteras abiertas y desprecio por la autoridad, han permitido que el caos se infiltre en nuestras ciudades, debilitando la soberanía que nos hace nación.
El Espejismo de la Tolerancia: En su afán por proteger al delincuente bajo la excusa de la justicia social, han desprotegido al ciudadano honesto. Esta deriva hacia el colectivismo no es progreso; es la demolición de la libertad individual para dar paso a un control estatal absoluto que asfixia el espíritu americano. Un Estado que no castiga el mal es un Estado que castiga a los justos.
Al Partido Republicano: La Gloria no Puede Cimentarse en la Impunidad
Reconozco y apoyo con firmeza los éxitos de la administración Trump. Estamos dejando atrás un pasado de debilidad para abrazar un presente de fuerza, soberanía y un renacimiento nacional innegable. Es un giro de 180 grados: de un antes vergonzoso a un después prominente, seguro y glorioso.
Sin embargo, es profundamente lamentable y doloroso ver cómo este éxito histórico corre el riesgo de diluirse por las acciones de funcionarios que actúan al margen de la ley.
La Perversión de la Autoridad: La “Ley y el Orden” no son eslóganes para justificar la tiranía de una placa. Cuando se otorga a los agentes del ICE una “licencia para matar” de facto, el uniforme deja de ser un símbolo de protección para convertirse en una amenaza.
El Sacrificio de la Libertad: Casos como los de Renee Good o Alex Jeffrey Pretti demuestran que, sin rendición de cuentas, la seguridad es un espejismo. El éxito político no justifica elautoritarismo. Si el Estado considera a sus propios ciudadanos como “daño colateral” en un operativo federal, entonces hemos perdido la brújula moral de nuestra República.

Una Reflexión para la Acción: El Peligro del Poder sin Control
Hago un llamado a la reflexión profunda de cada estadounidense: ¿De qué nos sirve una frontera blindada si dentro de ella nuestras propias fuerzas de seguridad pueden arrebatarnos la vida sin que existan garantías de justicia? La seguridad sin límites éticos es miedo; y la libertad sin orden es anarquía.
A los Demócratas les digo: Basta de usar la ideología comunista para desmantelar nuestras instituciones. El orden no es opresión, es el requisito para la vida.
A los Republicanos les digo: No permitan que la brutalidad y la falta de ética de unos pocos opaquen la gloria de este mandato. El funcionario que jura cumplir la ley y la pisotea es un traidor al proyecto de nación que estamos construyendo.
Conclusión: Mi Voto no es una Entrega de Conciencia
Mi voto hoy está en pausa porque mi lealtad es con la Constitución, no con una facción que ha perdido el rumbo. No votaré por la degeneración social y el rumbo hacia el comunismo que propone la izquierda. Pero tampoco validaré un sistema que otorga impunidad absoluta a agentes que abusan de su poder. Exijo un país donde el criminal sea perseguido sin tregua y las fronteras sean infranqueables. Pero exijo, con la misma contundencia, que el agente que abuse de su poder sea procesado con todo el peso de la ley. Nuestra nación merece ser segura y libre; gloriosa y justa. No aceptaré una sin la otra.
Luis Garcia Morales, Corsario1965@gmail.com damian_ggg@hotmail.com













