
MINNEAPOLIS, MN
Los Minnesota Vikings firmaron este domingo su actuación más completa de la temporada al vencer con autoridad 31–0 a los Washington Commanders en el U.S. Bank Stadium, una victoria que no solo corta una racha de cuatro derrotas consecutivas, sino que también devuelve algo de confianza a un equipo que llevaba semanas buscando respuestas.
Desde el primer cuarto quedó claro que Minnesota estaba decidido a recuperar su identidad. El mariscal de campo novato J.J. McCarthy tuvo su presentación más eficiente del año, completando 16 de 23 pases para 163 yardas y tres touchdowns sin cometer errores. Lo notable fue la conexión con sus alas cerradas: dos de sus pases de anotación llegaron a Josh Oliver y otro más a T.J. Hockenson, una estrategia que desarmó completamente a la defensiva de Washington.
El juego terrestre también jugó un papel clave, especialmente en una serie de 98 yardas en 19 jugadas que consumió reloj, desgastó al rival y terminó con un touchdown de Jordan Mason. Esa marcha, quizá la más impresionante de la tarde, reflejó el tipo de balance ofensivo que Minnesota no lograba establecer desde hace semanas.
Si la ofensiva brilló, la defensa no se quedó atrás. El conjunto púrpura mantuvo a los Commanders sin puntos, presionó constantemente al mariscal rival y capitalizó errores con varios balones recuperados. Además, detuvieron una ofensiva en cuarta y gol en la yarda 2 durante el primer cuarto, una jugada que marcó el tono del resto del partido.
Este resultado es tan histórico como inesperado: es la primera vez desde 1992 que los Vikings responden a una derrota por blanqueada con una victoria también por blanqueada, un reflejo de la naturaleza volátil —y a veces frustrante— de la temporada.
Con el triunfo, Minnesota mejora a 5–8 y se mantiene con una remota posibilidad de competir en las últimas semanas. Más allá de la tabla, la victoria ofrece un impulso anímico necesario. El entrenador Kevin O’Connell destacó la disciplina y la ejecución, afirmando que el equipo finalmente mostró “el estándar que los aficionados merecen”.
Los Vikings tendrán ahora que demostrar que este no fue un destello aislado, sino el inicio de un cierre más consistente. Por lo pronto, la afición se va a casa con algo que no veía desde septiembre: un triunfo convincente.
















